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Frédéric
Marmillod nació en Naters, cantón de Valais,
en medio de los Alpes suizos, el 24 de diciembre de 1909,
en las vísperas de la Navidad. Este pequeño
pueblo de Valais esta situado cerca del río Rhone.
Cuando era chico, su madre italiana y su padre francés-suizo,
se mudaron junto con la familia a Lausanne.
"Desde temprana edad he sido fanático del alpinismo,"
escribió Frédéric. "Como estudiante,
pertenecía a un pequeño grupo de amigos quienes
estaban siempre listos, verano e invierno, para ir a la montaña.
Por supuesto que siempre fuimos sin guías, lo que nos
permitió adquirir muchísima experiencia. Escalamos
cada rincón de los Alpes, aunque como residentes de
Lausanne preferíamos naturalmente el Valais, así
como los residentes de Génova, prefieren la sierra
del Monte Blanco."
Una de esas excursiones juveniles terminó en una tragedia;
los chicos, habiendo subestimado la duración del viaje,
ansiosos y cansados, fueron descendiendo, presurosos por llegar
a casa antes de que sus padres comenzaran a preocuparse. Cuando
paramos para descansar, uno de ellos se durmió y resbaló
hacia un campo de nieve, lo que terminó con su vida.
Este accidente dejó una profunda impresión en
Frédéric. Pensó que podría haber
sido evitado si el grupo hubiera estado encordado, y desde
ese entonces, prestó cuidadosa atención a la
seguridad en la montaña.
En aquel tiempo, la edad mínima para entrar al Club
de Alpino Suizo, era de dieciocho años. Frédéric,
realmente deseaba asociarse al club, y luego de mucho insistir
fue admitido luego de cumplir diecisiete años.
Frédy, lo llamaban sus amigos, mostró un gran
entusiasmo por el alpinismo durante su obligado entrenamiento
militar, cooperando con las tropas de montaña, y también
obtuvo un diploma de instructor de la Escuela Suiza de Ski.
Alrededor del año 1930, Germaine, una de sus dos hermanas,
le hizo un pedido, una de sus amigas del colegio se estaba
atrasando en clases de matemática, le pidió
que fuera su profesor. Obligado, Frédy fue presentado
a Dorly Eisenhut; bajo su enseñanza, Dorly terminó,
se graduó de las clases de matemática, y pasó
a las de alpinismo.
La más joven de cuatro hijas, Dorly Eisenhut, había
nacido, el 9 de noviembre de 1914, en Trogen, Appenzell, en
la parte de Suiza que habla alemán. Su padre, era juez,
quien murió cuando ella tenía solo 9 años,
por lo cual su madre se mudó junto con su familia a
Montreux, y luego a Lausanne. Dorly creció en una atmósfera
de disciplina y autoridad, propiamente del apellido de una
familia alemana-suiza: Eisenhut, quiere decir sombrero de
hierro.
La Señora Eisenhut, alquilaba habitaciones a profesores
y estudiantes que iban al Este de Suiza a estudiar francés;
una de estas, fue Marguerite Forster, una prima americana
de Dorly, quien recuerda estos tiempos como: años de
felicidad y despreocupación que nunca serán
revividos.
" Teníamos un departamento grande con una vista
hermosa a los Alpes de Savoy. Dorly tenía muchas amigas.
Nos íbamos de excursión, íbamos a esquiar,
jugábamos al tenis, y nadábamos en el río.
Caminábamos muchísimo, subíamos y bajábamos
las colinas. En invierno, tomábamos un tren a Les Avants
y caminábamos con nuestras botas de ski por muchas
horas, había nieve en todo nuestro alrededor todo el
día, y luego, muchas veces comenzaba a nevar. A veces,
podíamos esquiar hasta unas pocas millas de la casa,
luego nos sacábamos los skis y los cargábamos
el resto del camino."
" La madre de Dorly era bastante estricta, y se preocupaba
mucho por nosotros. Recordando, pienso que debe haber sido
duro para ella rabiar con dos chicas adolescentes queriendo
ir todo el tiempo a algún lado!"
" Dorly era buena en todo lo que hacía: deportes,
danza, tareas del colegio, tocando el piano. Tenía
una maravillosa, extrovertida personalidad, llena de entusiasmo
y alegría de vivir. Tenía muchos admiradores,
pero nunca los tomó en serio, hasta que conoció
a Frédy. Era una chica atractiva, flaca, atlética
y sana. No era vanidosa, pero sí estaba orgullosa de
sus dientes blancos parejos y procuraba mantener una figura
esbelta, y odiaba tener que usar lentes. En cuanto podía,
salía sin ellos. Su mejor ventaja y rasgo, era su encanto
y el hecho de que siempre estaba interesada en las amigas
y en lo que vos y tu familia estaba haciendo. Frédy,
era muy sociable y también le gustaba pasar un buen
rato con nosotras. Hacían una gran pareja y fueron
realmente creados uno para el otro"
" Recuerdo, algunas caminatas e idas a escalar con ellos
y otros amigos. Una vez escalamos el Dent d`Oche, fuimos en
bote a lo largo del río a Evian y caminamos alrededor
de ocho horas desde donde nos bajamos del barco a la cima
de la montaña. Pasamos la noche en la cima en la cabaña
del Club Alpino Francés. Era hermoso allí arriba!
Dorly y Frédy estaban entusiasmados por la montaña
realmente empinada, y puedo recordar la alegría de
Dorly cuando volvió de una de esas expediciones, exclamando:
'C'était fantastique!'"
Frédy y Dorly encontraron rápidamente el compañero
ideal uno en el otro. Ambos poseían una gran resistencia
física y perseverancia, y sus personalidades pegaban
y se complementaban mutuamente.
Como la depresión mundial perforó la economía
suiza, Frédy dejó la universidad de Lausanne
para estudiar ingeniería química. Durante sus
estudios, tomó un trabajo en los Laboratorios Sandoz,
la compañía química y farmacéutica
en Basel. Le ordenaron que regresara cuando tuviera su doctorado
en mano. Luego de un período de romance con Dorly,
Fédéric Louis fue su compañero inseparable,
no sólo en la montaña sino durante toda su vida.
Desde el principio, fue el quien le inculcó su pasión
por la montaña y juntos recorrieron los Alpes en toda
su extensión. Escalando numerosos picos y efectuaron
largas travesías por su tierra natal, Suiza, y luego
por Francia y también por Italia.
Frédy
se doctoró en el año 1934; un día, él
y Dorly, ya estaban comprometidos y cansados de esperar para
concretar su matrimonio, caminaban por una calle en Lausanne,
y vieron una casa se alquilaba, les gustó mucho, con
muy poco dinero la pudieron arrendar, se casaron y se mudaron
a su nuevo hogar. A partir de ese momento Frédy debió
solucionar algo muy importante, conseguir un trabajo estable
para mantener su nueva vida; Regresó a Sandoz, su idea
era aprender español y trasladarse a Sudamérica,
y se presentó nuevamente en los Laboratorios Sandoz,
actualmente, un líder mundial en la fabricación
de tinta y farmacéuticos, aunque en el año 1935,
cuando Frédy se unió a la compañía,
era una pequeña empresa.
Toda la carrera de Frédy fue llevada a cabo en la división
farmacéutica, donde cumplía la función
como un químico o como un representante comercial.
Mientras era capacitado para la transferencia al extranjero,
trabajó en un grupo que llevó a cabo una investigación
de drogas medicinales. Es curioso, en el año 1935,
fue el mismo año que Albert Hofmann, un químico
que trabajaba en Sandoz, en un proyecto que no tenía
nada que ver e inició una investigación en alcoide
que crecían parásitamente en el centeno y otros
cereales. Algunos años mas tarde, la investigación
de Hofmman, proveyó a Sandoz de uno de sus más
conocidos productos: ácido lisérgico dietilamida
o LSD.
Como matrimonio, los Marmillod escalaron durante tres años
los Alpes, desde la Meije a las Dolomites. Les encantaba navegar,
ya fuera, en el río Génova o en el Mediterráneo.
En una ocasión combinaron deportes y navegaron en Córsica,
para unas escalar en vacaciones. Su bote era lo suficientemente
grande para llevarlos a ellos, dos amigos y cuatro mochilas.
Blaise de Perrot, un amigo de Frédy, con quien compartió
el servicio militar, escaló con ellos, antes de que
se fueran a Sudamérica, así como lo había
hecho en otras oportunidades en años anteriores. Él,
describe un admirable retrato de ellos:
" Entre los más entusiastas del alpinismo, Frédy
y Dorly formaban, creo, un par único del género
de las parejas escaladoras. Las montañas eran una parte
incorporada a sus vidas. No podían vivir sin ellas.
Si cumplían una subida difícil, hablaban muy
poco de ello. No eran para nada vanidosos, no era su estilo.
Solo contaban una cosa, el placer de estar al aire libre y
la hermosura de la altura de las montañas."
" No creo, haber conocido a una pareja tan unida por
la misma pasión. Era difícil el solo hecho de
pensar que uno escalaría sin el otro. Evitaban las
multitudes y cuando era posible, se alejaban de la cabaña
si estaba llena de turistas; era mucho mejor pasar la noche
solos que en una cabaña, llena de personas o en la
cima de la montaña sin alguna posibilidad de encontrar
otra alma!"
"
En algunas ocasiones me uní a Frédy y Dorly
para escalar y lo hice con un placer enorme. Qué privilegio
seguir las huellas de Frédy, verlo dirigir una escalada
complicada, subiendo con seguridad y tranquilidad, tan preciso
y ágil en sus movimientos, y también muy atento
al progreso de sus compañeros, dándoles una
mano con cortesía cuando veía que tenían
alguna dificultad. Y qué facilidad para encontrar el
mejor camino!"
"
Si nos tocaba mal tiempo, o si alguna dificultad técnica
nos sorprendía, nunca vi a Frédy ponerse impaciente
o preocupado. Así es como era él. Y además
de eso, que alegría de vivir y qué buen humor!"
"
Dorly era una andinista muy femenina. Pero debajo de esta
apariencia, qué energía, tenacidad y amor por
escalar los picos más altos al lado de su esposo!"
En el año 1938, Sandoz transfirió a Frédy
a Santiago de Chile; luego, por dos décadas fue destinado
en varios países latinoamericanos, y como una compensación
adicional, buscado por ellos, subieron cada cordón
montañoso de Los Andes que visitaron; durante este
gran viaje, Dorly tuvo cuatro hijos en países diferentes.
"Santiago, es una ciudad de excelente montañistas
activos. Se proyectan sus avenidas hacia El Plomo, de 5.430
metros SNM., una maciza cúpula de hielo, la cual se
encuentra escoltada por La Ploma, 4.930 metros y El Altar
de 5.222 metros SNM., pueden ser vistos desde cualquier punto
del valle donde se encuentra Santiago; son inolvidables las
vistas del atardecer, cuando las nubes se separan y se puede
ver ese color anaranjado en el cielo."
Frédy y Dorly rápidamente aprovecharon esta
proximidad, y a los pocos meses de su llegada, ya habían
escalado El Altar y La Paloma.
En
Navidad, subieron Nevado Juncal de 6.110 metros, su tercera
subida. Visto desde la autopista, hacia el Norte; el Juncal,
forma una hermosa cortina blanca, la cual termina en el lado
oscuro del Alto de los Leones. Desde ciertos lugares, mirando
hacia el Oeste, parece el casco de un bombero, de allí
su nombre: Casco de Bombero. La subida de los Marmillod, fue
larga y cansadora, y requirió pasar cuatro días
en el glaciar Norte.
[traduccíon falta]
In the eyes of local climbers, Juncal established the Swiss
couple as a pair of rising stars. The promise of this auspicious
debut was soon fulfilled; the Marmillod's next climb catapulted
them to the front rank of Andean mountaineers.
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