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Dorly
y Frédy, estaban tan activos como siempre en el verano
del año 1978. Hicieron un ascenso memorable en el Jungfrau
en dos días. No podían escalar tan rápido
como en años juveniles, por lo que eligieron sus itinerarios
más cuidadosamente.
Realizaron muchas subidas en ese verano, algunas con sus hijas,
otras, con amigos, y algunas más, ellos solos. Un día
hermoso, a principios de septiembre, escalaron el Dent Blanch;
sus vistas eran magníficas y pasaron un largo tiempo
examinando el Dent d`Hérèns, el próximo
pico al Oeste del Matterhorn. El Dent d´Hérèns
de 4.171 metros, era una de las pocas cimas en el Valais a
la que no habían llegado nunca. Fallaron en dos tentativas
por el mal tiempo, y ahora ese pico estaba primero en su lista.
El lunes 25 de septiembre, Dorly y Frédy se fueron
de Survigne para ir a los Alpes, sin decirle a nadie donde
iban. Sólo tenían tiempo para un último
ascenso antes de irse en un viaje a Buenos Aires y a Santiago,
donde planeaban visitar familiares y amigos.
El martes fue un día muy bueno, y el miércoles,
amaneció soleado; luego, a la tarde, una tormenta repentina
pasó por las elevaciones más altas, durando
hasta la noche. Mariette estaba esperando un llamado de sus
padres el jueves por la noche, y se sorprendió el no
recibirlo. También pensó que era raro que no
contestara nadie el teléfono en Survigne. El viernes,
todavía no había respuesta; para el sábado
a la mañana, Mariette y sus hermanas estaban desesperadas;
llamaron a varios amigos escaladores para organizar un grupo
de rescate, pero ¿dónde habían ido Frédy
y Dorly? Luego, Christiane, recordó un comentario que
le había hecho Dorly sobre Aosta.
El sábado, a la mañana temprano, diez autos
subieron hasta la plaza central de la ciudad italiana. Reunidos,
estaban todas las personas que las hermanas habían
podido avisar durante la noche. Muchos eran escaladores cargados
con equipo de rescate, el resto eran amigos y familiares que
habían ido a ayudar de la manera que pudieran. Mapas
de la región fueron entregados a los guías,
y luego de revisar las rutas de la montaña, iniciaron
la actividad.
Al mediodía, Doctor Bach encontró el auto de
los Marmillod muy alto, en el valle Valpelline. Bach, avisó
estas noticias al grupo de rescate y a los que estaban a la
espera. En unos minutos, un helicóptero estaba en camino,
llevando dos guías italianos.
La tripulación voló directamente a la cabaña,
pero no pudo aterrizar en la morena. Como el helicóptero
estaba suspendido en el aire, un guía saltó,
entró en la cabaña para registrar, y volvió
al helicóptero. Solo estaba la firma de Frédy,
como registro de su pasaje el día martes a la noche.
El helicóptero voló sobre la montaña
y a los 300 metros debajo de la cima, la tripulación
reconoció dos figuras en el glaciar. Era imposible
aterrizar y muy ventoso para arriesgar la vida de un hombre,
bajándolo por una cuerda. Luego de dar vueltas por
unos minutos, el piloto aterrizó rápidamente
sobre el lugar de partida.
La noticia fue recibida con dolor y desesperación por
los parientes y amigos en Aosta; Frédy y Dorly, yacían
congelados en el Dent d´Hérèns. Aparentemente
habían sido atrapados por la tormenta del miércoles.
Cuando los guías llegaron hasta ellos más tarde,
encontraron la pareja con sus piquetas y grampones colocados,
juntos como dándose calor. La cabeza de Frédy
estaba entre sus manos y hombros, como cuando dormía
en la cabaña sin almohada. Dorly se había acurrucado
contra la espalda de Frédy. Ella solía dormir
así para permanecer cálida, porque su circulación
no era tan buena como la de él. Lamentablemente no
llevaban elementos para pasar una tormenta o una noche, habían
sucumbido rápidamente por la acción del viento
y las bajas temperaturas, estimadas alrededor de 40º
C bajo cero. Luego de una vida juntos, Dorly y Frédy,
murieron haciendo lo que les gustaba.
Un papel fue encontrado en la guantera del auto; era una carta
sin terminar que Dorly había escrito para una de sus
hijas: mañana vamos a escalar el Valpelline para luego
llegar a la cabaña, además: queremos realmente
ver el Dent d´Hérèns de cerca, ésta
espléndida montaña que no ha querido que la
subamos hasta ahora.
Sus hijas hicieron un velorio conmemorativo en Lausanne unos
días después; varios cientos de personas fueron,
venían de cada lugar de Suiza, pues conocían
a este excelente matrimonio de alpinistas.
En Survigne, Janine, Christiane, y Mariette comenzaron la
triste tarea de arreglar y sacar las pertenencias de sus padres.
Los hijos de Janine, Marcel y Patrick, estaban allí
también. Los chicos de 12 y 8 años, pidieron
la cuerda que su abuelo utilizaba para escalar. Janine se
las dio y volvió a trabajar. Después de un tiempo,
ella comenzó a extrañar a los niños,
entonces volvió con sus hermanas y fueron a buscarlos,
primero dentro de la caza, luego fuera.
Survigne esta construida con el techo que se inclina suavemente
casi hasta el piso. Los dos chicos habían subido al
techo y se habían atado con la cuerda. Uno estaba sosteniendo
al otro, usando la misma postura y las mismas señales
que realizaba su abuelo. Las hermanas se quedaron en silencio,
observándolos desde abajo. En ese momento no vieron
a Marcel y Patrick en el techo, sino a ellas, una generación
anterior, en Sierra de la Ventana, cuando sus padres les enseñaban
como era el manejo de la cuerda y los principios del escalamiento.
Les dejaron silenciosamente a los chicos continuar con su
juego.
Un mes después del velorio, una caja fue entregada
en Survigne. Dentro, estaba la estatua de una marmota. Las
marmotas, habían sido uno de los animales favoritos
de Frédy y Dorly, simbolizando la paz y el aislamiento
de las montañas. Dorly parecía haber tenido
una afinidad con ellas, y a pesar de su corta visión,
siempre las divisaba. La explicación por el animal
fue encontrada entre los papeles de Frédy: él
la había encargado ese verano sin decirle a nadie sobre
ello. Colocaron la estatua en el jardín, como Frédy
hubiera deseado. La montaña los había retenido
para siempre. Profunda consternación produjo en el
ambiente montañista, la noticia de su trágica
muerte. Sus restos, cremados, fueron sepultados en Lausana,
Suiza, el 6 de octubre de 1978, en el jardín de su
casa, actual residencia de su hija Janine y familia.
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